El deber y el honor…

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Eduardo VIII, ascendió al trono y su titulo imperial entre otros era: rey del Reino Unido y de sus dominios de ultramar y emperador de la India. Elegante, distinguido, sofisticado con una reputación de hombre del mundo parecía tener los atributos personales más destacados.

Su reinado de solo 325 días, Eduardo fue uno de los monarcas de más corto reinado en la historia del Reino Unido y nunca llegó a ser coronado. Se enamoró.
Su hermano menor Alberto, aparentaba no tener las calificaciones personales para asumir el cargo. Le rogó a su hermano no abdicar. Pero a los ojos de Eduardo, sería imposible seguir adelante sin la atractiva divorciada y abdicó en favor de su hermano menor.
Jorge VI sufría de la tartamudez, gracias en parte a las severas críticas de su padre, que le encontraba pocas virtudes a su segundo hijo. A menudo sufría problemas de salud y era descrito como asustadizo y un tanto propenso a llorar. Sus padres, el duque y la duquesa de York, se mantuvieron generalmente alejados de la crianza de sus hijos, como era la norma en las familias aristocráticas de la época. Sufrió de tartamudez desde niño, y a pesar de ser zurdo fue obligado a escribir con la mano derecha. Además sufrió de una deformación de las rodillas, por lo que fue obligado a utilizar férulas correctoras. Por lo general los ingleses de ciertas clases, no mostraban amor a sus hijos. Era correcto mandar a un niño de ocho o nueve años a un internado. Por ejemplo, Winston Churchill amó toda su vida a la señora Everest, la señora que lo cuidaba. Su propia madre no tenía tiempo para ese niño.
Jorge VI se casó con una gran mujer que lo animó y llegó a ser muy amada por el pueblo inglés. Se le conoció como la Reina Madre. Mientras tanto, a Eduardo VIII, se le prohibió volver al Palacio de Buckingham o tener mayor vínculo con la Familia Real.

La reina Elizabeth, la reina madre y el rey Jorge VI. Héroes del deber y el honor.

Muchas personas podrán pensar que el rey entregó su corona por el amor. ¡Pero la familia real lo consideró una inmensa afrenta! Porque para ellos el deber lo era todo. Cuando quisieran quizás estar descansando o en una actividad personal, cada uno de los miembros sabe que el deber va primero. No pueden fallar.
Eduardo, ahora reducido al Duque de Windsor, no había cumplido con su deber y fue rechazado por la Familia Real. El duque fue el débil y el rey Jorge VI fue el fuerte. Fuerte, porque luchaba por superar su incapacidad física. Miles y miles lo aplaudían y lo amaron también.
Mi madre me contaba, que durante la Segunda Guerra Mundial, el domingo por la noche su padre encendía el radio para escuchar el saludo del rey. Laboraba sobre cada palabra hasta lograr terminar su breve elocución. El oyente dejaba un suspiro de alivio al escuchar al rey terminar, porque lo pudo hacer. Fue muy valiente y se enfrentó a su dificultad y salió vencedor. ¡Su corazón era de león!
Ese sentido al deber ha transcendido a través de las generaciones. Cuando alguien falla, como su segundo hijo el príncipe Andrés, héroe de la batalla de Las Malvinas, con el caso de la menor agredida, fue un inmenso descrédito y se le “retiraron” los honores y títulos.
Quizá sea el atributo más destacado para la Familia Real. Les rinden honores constantes como jefes de estado y cada deseo se les cumple. Representan la bandera, el escudo y todo el país. No cumplir sería inaudito.
Cuando la hermana de la reina Elizabeth quiso casarse con una persona no apropiada o “inconveniente”, se le prohibió la relación. Trajo tristeza y rencores, pero el deber se imponía. Cada uno de los hijos de la reina Isabel conocen a profundidad, lo que se espera de cada uno.
Mi madre Judith, por su nacionalidad canadiense, sentía un gran respeto por la reina Elizabeth. Cuando en una ocasión, la reina se aplicó pintura de labios, después de cenar y en la mesa, ya se volvió correcto. ¡Si la reina lo hacía, se volvía de inmediato etiqueta!
En la casa de mi madre, la palabra deber se usaba a menudo. Claro, también mi madre preguntaba si el perro había cumplido con su deber. Su deber era salir al jardín y cumplir con su…. ¡Ehhh deber! No sería la correcta etiqueta explicarle cual era el deber del perro…
Honor: El perro se llamaba Honor. En las familias, siempre aparece él que se inspira en el deber. Como también habrá otro que se olvida de su honor. Para aquellas personas que buscan el servicio por medio de la política y el gobierno, que orgullo más grande pueden sentir en su ser, al haber servido con honestidad y entrega. Otros en cambio han vendido su honor y han fallado en su deber.
Como decimos en mi pueblo: —Al buey por el cacho, y al hombre por su palabra.
Hay personas en Cartago, no sé si en su pueblo o ciudad, pero aquí hay personas mayores muy pobres. ¡Pero son grandes en honor, en el deber, en su palabra! Caminan por la acera con la cabeza en alto y de vez en cuando se sonríen y se recuerdan cuando fueron puestos a prueba, y su deber haber cumplido fielmente. Al tiempo de su jubilación, no importa tanto si se hicieron millonarios o no. Lo que los hace grandes es el deber cumplido y el honor resguardado. Son los tesoros propios de cada persona. Estos son los grandes costarricenses.
Esos grandes tesoros lo hemos visto hoy, en la heroica defensa de Ucrania. Cuando su presidente, Volodímir Oleksándrovich Zelenski le indicó a Biden con absoluta claridad, que él no quería transporte para salir, sino municiones para enfrentar al terrible invasor, Se ganó la admiración del mundo.

Volodímir Zelenski
Qué sentido del deber, ¡que honor más grande!

Fraser Pirie.