El oro indígena de Costa Rica

Compartir

En el año 1871, el intrépido Minor C. Keith empezó su increíble aventura de traspasar la impenetrable jungla y conectar la costa atlántica con San José. En el libro “Keith y Costa Rica”, el autor explica como Keith tuvo que viajar a Guácimo por la Línea Vieja, para ubicar el correcto paso de un río que no permitía un fácil acceso. La noche anterior un fuerte aguacero azotó la región y observó un inmenso árbol caído. Únicamente que al acercarse observó piedras brillantes que resultaron ser huacas de oro, ¡que brillaban en sol mañanero! De inmediato ordenó pasar el puente en ese mismo sitio, porque consideraba que era una señal divina. El lugar definitivamente fue el correcto para construir el puente.

   

Esta secuencia fotografía nos demuestra el troli-car llevando al fotógrafo en donde inspeccionan la ribera del majestuoso río Reventazón, con su neblina tapando el pesado manto vegetal de la selva.

Al recoger las huacas y piezas indígenas, se enamoró del oro indígena y se propuso investigar a fondo el hallazgo. Ese sitio es hoy conocido como Sitio Las Mercedes, dentro de la Earth en Guácimo.

Durante tantos años, los yacimientos indígenas han quedado a la merced de los huaqueros sin responsabilidad alguna. Pero ya la ley protege los sitios en donde sean descubiertos tumbas de los primeros habitantes del paraíso de Costa Rica. Por ejemplo, en 1896, el arqueólogo Carl V. Hartmann descubrió y se llevó dos esculturas o monumentos de 1.85 m. que se exhiben en la galería del Museo Etnográfico de Estocolmo, Suecia. Por su parte, Keith en su testamento dona su colección de 16,000 piezas de cerámica, piedra, jade, y de oro precolombino al Museo de Historia Natural de Nueva York, de las cuales 5.000 piezas llegaron al Museo de Artes de Brooklyn, en donde todavía se exhiben.

La exhibición de oro centroamericano en el Museo de Historia Natural de Nueva York.

El oro indígena de Costa Rica contiene muchas piezas o huacas como la segunda arriba a mano izquierda.
También desde luego las piezas morfológicas. Los grandes museos del mundo contienen miles de objetos robados y saqueados en sus inmensas bodegas. En muchos casos, como los que he señalado en este artículo, las piezas son simbólicas de la cultura y de la historia de una nación. Pero como suele ocurrir, los países que fueron expoliados de sus riquezas propias difícilmente pueden reclamar exitosamente la devolución de su patrimonio cultural.
Pero, el mundo está cambiando y quizás ahora, al más alto nivel diplomático, pueda Costa Rica rogar que les devuelvan sus preciadas colecciones de oro para que regresen, de donde una vez partieron. Las estatuas de Hofmann en Suecia y las obras majestuosas de nuestra patria han de regresar. Ya podrán ser vistas y apreciadas en las galerías del nuevo y muy moderno Museo de Jade en San José.
Que se devuelvan y regresen a Costa Rica, los tesoros nacionales de la colección Keith y otras, en los museos de Washington y Nueva York.

Fraser Pirie.