Feria Internacional del Libro – La Revista

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  La Feria del Libro 2023

La Feria del Libro 2023 concluyó el pasado domingo 3 de setiembre. Se contrataron las instalaciones de Eventos Pedregal en San Antonio de Belén. Son instalaciones muy amplias con buen parqueo.

¡El stand o quiosco más pequeño fue quizás el nuestro! Un tamaño de 2 x 2 metros, en donde apenas cabía una mesa y una silla, pero suficiente para acomodar los libros que tenía para exhibir. Mi ahijada Tania Elvir Sánchez, ya Licenciada en Derecho, invitaba a cada pasante a ver sus ofertas. Calculo que uno en cada diez visitantes paraba su marcha y volvía a ver los libros.

Doña Tania Elvir Sánchez

Cuando el visitante a la Feria abría el libro y pasaba las hojas, empezaba el embrujo, el romanticismo de penetrar en el misterio que ofrecen los libros. Es un momento sagrado, porque el lector, le hace el amor a las imágenes con su mirada. Se sumerge bajo las olas de las imágenes, las acaricia con su mirada y entra en otra existencia.

Es un momento de silencio… ¡Es un momento sagrado!   

¡Si sigo con este mismo relato, no hay quien me detenga! Porque te puedo contar experiencias y eventos, gracias a las vidas de muchos que vivieron para escribirlas y así documentarlas. ¡Claro entiendo, si me decís que soy un poco intenso!

Yo puedo contar muchos cuentos, gracias a las lecturas de novelas, biografías, e historias de eventos mundiales. Al entrar al mundo mágico de la lectura, uno llega a conocer un tanto de cada país y sus gentes.

Yo lo defino con mi lema: ¡A las palabras hay que darles vida! Así, podrá ser intenso, pero tratar por todos los medios de que no sea aburrido…

Al frente de nuestro stand, doña Gloria Bejarano de Calderón dio una gran presentación de su nuevo libro Nuestros gobernantes durante el bicentenario 1821 – 2021”. Pasó doña Macarena Barahona Riera y me ofreció un negocio:

—Yo le compró su libro señor Pirie, pero Usted me compra el mío. Trato hecho. Imposible decir que no con el nuevo título prometedor “Las sufragistas de Costa Rica”.

En la Feria del Libro, también uno se encuentra con viejos amigos, así como nuevos por conocer. Doña Arabella Salaverry visitaba el stand de la Asociación Costarricense de Escritoras. Saludé a otro Premio Magón, el señor Ronald Bonilla Carvajal, quien es un muy conocido poeta nacional.

Recuerdo como doña Marjorie Ross me insistió, hace unos años, en que la acompañara en el antiguo Fercori. ¡Me metió también en una presentación de varios autores con siete minutos de tiempo de exposición cada uno! Todo ese mundo novelesco era nuevo para mí, pero confieso que me fue gustando y hoy es el agradecimiento a doña Marjorie.

En mi libro “Tiempos para la paz”, que relata los eventos de la caída de Anastasio Somoza de Nicaragua y la guerra centroamericana, me gustó mucho saludar a excombatientes de 1979, que figuran en el libro. Ya no con el ímpetu de jóvenes idealistas de aquel tiempo, sino como señores serios, conocedores, y amantes de su Patria. El señor Naranjo señala al joven de pie con los brazos en alto y me dice: —Ese fui yo, ¡hace ya 44 años!

Como escritor y recopilador de esos lejanos eventos históricos, me complace conocer en vida, quien quedó plasmado en hojas, que pasaron muchas revisiones de ortografía, redacción, y chequeo. Revisión tras revisión, y luego diversas presentaciones del tema escrito, hace del autor un admirador cómplice de los hechos, que ilustran y detallan los eventos de esos jóvenes idealistas. En otro sentido, ¡es como si yo mismo hubiera compartido esos lejanos eventos con ellos!

Quizás por esa manía de revisar tantas veces que hace un autor, siempre buscando la falla no advertida, que uno no cree que el libro sea lo suficientemente bueno. ¿Tendrá errores? ¿Será bien recibido o rechazado por el público exigente?

Luego, uno se queda impresionado cuando llega un matrimonio joven y se compran toda la colección de cinco libros. Pero faltaba “Nuestra Patria”, con existencia agotada. Entonces se fueron a la librería continua y se compraron ese ejemplar. No satisfechos aun, ¡volvieron y se compraron una segunda colección!

Entonces cuando vienen a comprarte la serie completa, toda la colección, uno siente que quizás tenga una buena obra. La satisfacción es mayor cuando uno comparte su trabajo y es muy gustado por otro. El escritor tiene una manía insatisfecha que necesita plasmar en palabras y en papel, que al ser visitado por un lector, llena tanto al lector como a su creador.

Otra joven pareja vino desde la comunidad de Astúa Pirie, cerca de Guápiles. Llegaron a preguntar por el apellido y como se relacionaba con el pueblo donde ellos viven. Entonces yo les contaba que tuve que investigar, porque yo pensaba originalmente que era una finca perdida de mi abuelo que la había dejado abandonada de alguna manera.

Pirie con la joven pareja de Guápiles.

Pero luego de investigar correctamente, ¡pude comprobar que no era una finca perdida de mi abuelo! Más bien era uno de los primeros asentamientos campesinos que se dieron durante la construcción de la línea férrea, conocida como la Línea Vieja. Efectivamente, el señor Astúa como ministro de gobierno firmó uno de los primeros acuerdos laborales del país en donde se regulaba el horario de trabajo y las condiciones laborales. Por parte de Ferrocarriles de Costa Rica, o sea la empresa de Minor C. Keith, firmó mi abuelo. Con el fin de festejar la firma de ese primer acuerdo importante, se formalizó un asentamiento campesino y de ahí el nombre actual Astúa Pirie. ¡De la finca perdida, nunca se supo más!

El año entrante, lo espero en la Feria del Libro 2024.

 

Fraser Pirie