La ciencia del alma

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Cuando era joven, un padrino me contó que estando en un potrero en Santa Ana, un toro lo iba a envestir. El solo cerró los ojos y temblando del miedo, rezó lo único que sabía:
—Si fuerte venís, más fuerte mi Dios. ¡La Santísima Trinidad me proteja de vos! Al abrir los ojos, esperando ser enviado al otro potrero, el toro estaba bien quieto pastando y totalmente desinteresado.
Para unos es solo una costumbre de la gente “denantes”. Pero en una ocasión un hombre que tomaba mucho, se volvía un problema de seguridad laboral por trabajar con maquinaria. Perdió el trabajo. Muy bravo y molesto por la arbitrariedad me llegó a decir de todo. Me deseó lo peor. Entonces contesté con la oración que escuché en el salón de sesiones de los concejales de la Municipalidad:
—Santo Dios, santo fuerte, santo inmortal, misericordia Señor, ¡libranos del mal! Las sentencias dadas sean revocadas, la cruz de Cristo que venció… vencerá, y el hijo de María santísima, que murió en ella nos defenderá!
El hombre de la arbitrariedad volvió a ver extrañado y no me dijo más. Quizás eso fue lo suficiente para que entrara en paz y quedar más tranquilo. Pero, si alguien ordena algo desafortunado, tengo la posibilidad de revocar la sentencia que me impuso.
Otra oración muy buena, es la oración al Nazareno Milagroso:
—Nazareno Milagroso, pues eres tan poderoso, libradnos y protegednos de todo mal. De robo en el camino real. De pleitos y heridas mortales, y de bravos animales en los montes y en los llanos. Por las llagas de tus manos, tú no librarás de espantos, de brujos y de hechiceros, y en los fuertes aguaceros de rayos y torbellinos, y de malos vecinos que intenten hacernos el mal.
—La peste alejad de mí, aunque yo te ofendí, perdonadme, Nazareno Milagroso. Que la paz divina y la oración llenen de amor mi morada y que mi casa se librada de toda maldad, de ruina y de muerte sin perdón. Esto te pido Nazareno Milagroso, qué oigas mis ruegos y mis oraciones.
Eruditos y místicos, han enseñado, que la oración y la meditación, son el alimento del alma. O sea, para un desarrollo pleno, alimentamos al cuerpo físico, pero no se debe olvidar al alma. El alma es real y uno mismo lo puede ubicar en su cuerpo físico. Se ubica así: Cuando uno ha hecho algo desagradable, o alguna fechoría, de la cual no se puede estar ni contento, ni orgulloso, hay un sitio en donde uno se siente mal. Por lo contrario, las veces que uno ha hecho algo bueno, como puede ser ayudar a alguien, o hacer una pequeña caridad, también se sentirá en el mismo lugar del cuerpo. Hasta sonreírle al necesitado es algún tipo de caridad. Se llega a sentir una alegría en el centro del pecho. No es en las manos, ni los pies. No es en la cabeza, sino en el tabernáculo del alma. ¡En el puro centro del pecho!
De tal suerte, que ese centro, ese sitio especial te puede conducir a través de la vida. Si podes sentir, te podes dar cuenta cuando el alma vibra, y es como si dijera…hágame más de eso. Por lo contrario, cuando se hace algo no bien visto, en ese mismo sitio se llega a sentir un vacío, una sensación muy desagradable, que es como si te dijera, no me hagas esto.
Esta es la manera increíble de como el alma puede dirigir exitosamente el destino y el camino de la persona. Claro, es si te dejas guiar en la vida por su propio compás. Quizás se pueda llamar la Ciencia del Alma.
Entonces sucede, que uno tiene el cerebro físico que se desarrolla exitosamente con una gran inteligencia. Pero hay también este otro gran sensor interno que te da ese sentido extra. ¡Grandes éxitos se pueden reparar cuando uno aprende a hacerle caso a su propia alma! Cuando uno empieza a trabajar ese conocimiento, lo que más se llega a querer es que el alma vibre. ¡Vibre de felicidad! Vibre del gusto de hacer algún bien.
El fin del mundo: Hay religiosos que son muy dogmáticos y por ende se encierran en una sola realidad, sea cierta o no tanto. Como me acuerdo cuando anunciaron en varias ocasiones el fin del mundo. Hablaron del rapto y predicaban lo falso. Explicaban que dos personas irían caminando por la acera y de pronto uno salía volando, gracias al rapto con todo y cuerpo físico. ¡El otro se quedaba porque no era tan bueno! Como nunca sucedió, …después unas iglesias decidieron revisar la directriz. De una creencia o concepto construyeron una base tan fuerte, que se volvió un dogma. Aunque no tenga sentido, lo predican, … porque es dogma.
En otra religión muy buena, a algún papa se le metió que al final de la vida física, usted pasa al botadero municipal y descarga todos los pecados y barbaridades. Lo llaman el purgatorio. El sitio no existe. Es una fabricación, … pero al igual lo predican. Es dogma.
Es mucho mejor la ciencia del alma. Es el verdadero freno para tratar de no cometer tantos errores en la vida. Si por ejemplo, uno insulta y le grita al otro, al final es uno que se llega a sentir mal. ¡Porque el alma te lo hace sentir!
—Dios no dejó la sabiduría escondida debajo de una roca, porque podría pasar un ladrón y robársela. Mas bien la dejó en el alma de cada persona, para que le sirviera durante toda la vida.
Que fácil entonces es llevar la vida diaria, cuando uno se maneja por la bondad, por el cariño, y por el respeto a todos. Que valioso resulta entonces, una sonrisa, el respeto para las mujeres, los hombres y los niños en la vida. Cuando se da ese buen paso y evita hacerle daño o causar dolor ajeno, trae secuelas favorables de felicidad y dicha.
Siguiendo la orientación de su propia alma. No es que otro te lo dijo, sino la fuerza de su propia alma, de su propio sentido interno, ¡en donde no puede a haber engaño, no puede haber error!
Cuando en la vida el alma individual florece, se inicia el camino de amar a la humanidad, que es posiblemente la mayor fuerza que haya existido en la Tierra.