La sabiduría de Benjamín Franklin

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En 1726, cuando tenía apenas unos 20 años, afirmó una lista de virtudes que quería cuidar y fomentar en sí mismo. Llevaba una libreta de apuntes, y cada día le ponía la virtud que quería trabajar ese día. A un lado de la página escribía la primera letra de la virtud para ese día. No quería dejar de lado las otras virtudes, sino tenerlas presentes. En el caso de que no cumpliera su ideal de virtud en ese día específico, marcaba ese día y esa virtud con una mancha negra. Al aplicar este método, Franklin pensó que podría lograr alcanzar las trece virtudes en un período de trece semanas y, en un año completo, aumentar cuatro veces esas trece virtudes.

En su autobiografía lista sus trece virtudes​ como:

Templanza: no comas hasta el hastío; nunca bebas hasta la exaltación.
Silencio: habla solo lo que pueda beneficiar a otros o a ti mismo; evita las conversaciones insignificantes.
Orden: que todas tus cosas tengan su sitio; que todos tus asuntos tengan su momento.
Determinación: resuélvete a realizar lo que deberías hacer; realiza sin fallas lo que resolviste.
Frugalidad: gasta solo en lo que traiga un bien para otros o para ti.
Diligencia: no pierdas tiempo; ocúpate siempre en algo útil; corta todas las acciones innecesarias.
Sinceridad: no uses engaños que puedan lastimar, piensa inocente y justamente, y, si hablas, habla en concordancia.
Justicia: no lastimes a nadie con injurias u omitiendo entregar los beneficios que son tu deber.
Moderación: evita los extremos; abstente de injurias por resentimiento tanto como creas que las merecen.
Limpieza: no toleres la falta de limpieza en el cuerpo, vestido o habitación.
Tranquilidad: no te molestes por nimiedades o por accidentes comunes o inevitables.
Castidad: frecuenta raramente el placer sexual; solo hazlo por salud o descendencia, nunca por hastío, debilidad o para injuriar la paz o reputación propia o de otra persona.
Humildad: imita a Jesús y a Sócrates.
Se hizo rico publicando este periódico y también el “Almanaque del pobre Richard”, del que él era autor. Después de 1767, inició una carrera como escritor en un periódico de Pennsylvania, en donde llegaría a ser conocido por sus ideas revolucionarias y críticas hacia los británicos.

Portada del Almanaque del pobre Richard de 1739.

De hecho, sugiere que tratar de alcanzar la perfección de las virtudes, sería “una especie de engaño en la moral, que, si se conociera, lo volvería un ridículo.”

Algunos años después, él concluyó lo siguiente:

“Aunque nunca llegué a la perfección que había sido tan ambicioso de obtener, pero quedé muy lejos de ella, sin embargo, fui, por el esfuerzo, un mejor y un hombre más feliz de lo que debería haber sido si no lo hubiera intentado “.

La biblia de Franklin: Sin decirle a nadie, empezó a recortar párrafos del Nuevo Testamento. Recortaba las palabras del joven de Galilea, dejando por aparte las curaciones milagrosas y los eventos de la época. Solo quería leer una y otra vez, las palabras de Jesús. ¡Eran las palabras y las enseñanzas más excelsas, que a través de los siglos no han sido superadas!

Esa biblia tan particular de Benjamín Franklin fue donada decenios después al Instituto Smithsoniano

Embajador en Francia: En esa época, Francia se hallaba paralizada por el veneno del ateísmo. Benjamín Franklin fue invitado a unirse a una sociedad atea de hombres literatos para el exterminio de la Biblia. Él se unió.

Pronto le llegó su turno de leer una producción literaria ante la sociedad de ateos. Franklin lo tradujo al francés y leyó, de su propia escritura a mano, la historia de amor de Rut y Booz.

Al terminar su historia, cuando todavía se le aplaudía, el presidente dijo:

 Doctor Franklin, esa es la más grande historia de amor jamás escrita en cualquier idioma.  Doctor Franklin, esta sociedad le pide a usted el derecho de publicar su historia de amor, y de darle la mayor circulación posible. ¿Podemos publicar su historia de amor?

Pero Franklin se negó.

 ¿Por qué no podemos publicar su historia de amor?    

—¡Porque ya ha sido publicada!

—Entonces, ¿podemos saber dónde fue publicada?   

Benjamín Franklin se levantó, sacó de su bolsa un libro, lo puso en la mesa y dijo:

—En esta Biblia esta la historia de amor, que ustedes quieren destruir.

No se supo más de la sociedad de ateos.

 

Fraser Pirie Robson.