Los tesoros de Costa Rica

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Más allá de Turrialba, cerca del corazón del volcán Turrialba, existe y perdura el lugar sagrado de los primeros habitantes de Costa Rica. Desde la ciudad de Turrialba han encontrado las huellas del camino que conducía al lugar sagrado, al lugar de la peregrinación. Otro camino también existe que sube por la cordillera y pasa al lado de San Carlos.

Los primeros habitantes o la primera nación se inclinaban por hacer la caminata, la peregrinación por diferentes motivos. Un guerrero podría llegar para pedir fortaleza y protección en la batalla. Otro quizás por problemas de salud. Otros por la costumbre. Al subir la montaña desde el río Reventazón, la fila india se abría de entre el pesado bosque natural. Al llegar por primera vez, y empezar las primeras gradas, Las primeras gradas de acceso, frente a los dos puntos de control, se colocaron de canto, de tal suerte que al subir era necesario entrar con el cuerpo y la cabeza agachada.
El siguiente paso después de pasar por el control, se suben cuatro gradas más y al fondo se miraba el lugar soñado.

La escalinata de los peregrinos era magnífica. De las selvas oscuras se abría la calle sagrada que conducía al fondo y al gran templo.  Un lugar de reverencia, místico, espiritual.    

Al subir por la calle empedrada, los visitantes seguramente eran conducidos a chozas para albergar las familias. Se aprecian los primeros montículos con sus bases de piedra a ambos lados de la calle.  

 

El Monumento Nacional de Guayabo fue ocupado entre 1000 años antes de Cristo hasta los albores de la conquista. A sus contornos hubo pueblos con dos mil a hasta diez mil habitantes. El maravilloso monumento estuvo habitado inclusive hasta hace 2,500 años. La propiedad fue adquirida en 1882 por Rafael Rojas Troyo, quien también era dueño de la finca La Fe, en Agua Caliente de Cartago. A los años Anastasio Alfaro, el primer director del Museo Nacional también hizo exploraciones y extrajo objetos. No fue sino hasta en 1968, que el profesor Carlos Aguilar Piedra verdaderamente hizo los estudios arqueológicos primarios.
El Monumento Nacional de Guayaba hoy es protegido, y abarca un terreno de 232 hectáreas. En el año 2009 fue nombrado “Patrimonio Mundial de la Ingeniería” por parte de la Sociedad Americana de Ingeniería Civil.
Quizás lo más espectacular impresionante del Monumento Nacional de Guayabo, es la compleja red de acueductos, que aún hoy funcionan perfectamente bien. En la toma principal, los primeros nativos, con excelente apreciación de ingeniería, cortaron una roca de tal forma que permitía entrar al acueducto subterráneo, solamente cierto caudal de agua. De ahí progresaba con declive natural a un desarenador, en donde las impurezas caían al fondo del primer tanque y el agua pura pasaba a los tanque de almacenamiento en el sector central de la ciudadela.

 

   

Luego, otros acueductos cerrados también llevaban caudales de agua a diferentes pozas y sitos de ceremonias. Al igual que hoy, el agua con una pureza del 98%, … significa vida.

Vista al norte, hacia la cordillera y las fuentes de agua.

Entre los diferentes sitios, aparece este monolito con la figura de un animal de cuatro patas, rabo largo y cinco dedos en cada mano.

     

El petroglifo del sol y la bóveda celestial. Una visión de la bóveda celestial de hace ya 500 años. Según las estrellas visibles podían calcular los meses de lluvia. Dibujo de Michael O’Reilly F.

 Flora y fauna:
La hormiga zompopa: En todos los nidos de zompopas solo aparece una reina. Esa reina puede poner hasta 2000 huevos por hora y hasta unos 48,000 al día. La hormiga reina puede vivir hasta 20 años y tener hasta cinco millones de hormigas. Al inicio de la época lluviosa, las reinas de todas las colonias salen y se aparean con los machos en vuelo.

Al observar la zompopa llevando a cuestas una hoja cortada, en el último trayecto antes de llegar a la colonia, se sube una hormiga huésped pequeña que se encarga de limpiar la hoja de microbios peligrosos. Así purifica la hoja. Al depositarse en el almacén subterráneo, se produce un hongo que alimenta a toda la colonia.

Como la zompopa no tiene veneno, los indígenas la utilizaban para cerrar heridas. Colocaban las zompopas sobre la herida, de la cual ellas cerraban las pinzas, produciendo un cierre de toda la herida.

La maranta:

La fruta de esta mata se usaba para cocinar con huevo. Lo sorprendente de la mata, es que en la parte superior del tronco, que se aprecia donde cambia de color verde a un amarillo, le sirve a la mata para girar completamente. Es un resorte natural, en la extensa e impresionante selva nacional. Calathea crotalifera (Marantaceae).

 El Monumento Nacional de Guayabo.