Yo conozco…

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Yo conozco Chelmno, Treblinka, Sobibor, Bergen Belsen, Majdanec, y el temible Auschwitz. A tres kilómetros del centro cultural mundial de Weimar esta Mauthausen, otro centro de exterminio total. No soporté los malos fluidos del lugar y me tuve que retirar.

Pero quizás el peor de todos fue un llano solitario entre el bosque. Saliendo de la República Checa con destino a Polonia, quizás cerca de Gros Rosen, me equivoqué de camino y de pronto, …paré mi automóvil y me salí a rezar a media carretera. El ambiente era tan lúgubre, que tuve la seguridad que algo terrible había pasado ahí. Era un campo abierto con cultivos y un bosque en el fondo. Pero daba la sensación de querer llorar del sufrimiento, el dolor, y la amargura que se sentía en el sitio. Nunca supe que fue lo que marcó ese campo, hoy de cultivos, ayer de la desesperanza.

Memorial de 17,000 piedras en Treblinka.

—Itgadál Veitkádash Shemé Rabá… El Kadish para los dolientes.

Al igual como este nuevo campo de amargura, en aquel llano en la frontera entre Gaza e Israel, en dónde los militantes de Hamas, asesinos cobardes que lo son, se brincaron la frontera para entrar a asesinar al que fuera. Familias enteras asesinadas. Niños e infantes maniatados.

Un militante de Hamas cruzando la frontera.

¿Por qué lo hacen?

Porque así les enseñaron. Las madres palestinas le enseñan a sus hijos desde pequeños, cuál es el camino del resentimiento, el odio y la venganza.

—Recuerden lo que les hicieron a sus abuelos, a sus padres, a tíos.

De esos jóvenes aprenden desde jóvenes el odio, y esa oscuridad tapa la razón y los sentimientos normales de cualquier persona. Los pistoleros vengadores enviados al ataque sacaron toda su furia, frustración, y enfermizo odio en contra de los inocentes asistentes multinacionales al concierto.

El desubique es tan grande, que hace pocos días salió en la televisión una abuela palestina que al final dijo:

—Ojalá que pronto liberen a Jerusalén.

La gente huyendo de la masacre…

Una pareja joven corrió a proteger a sus dos infantes gemelos. Los mataron por la espalda, mientras protegían a los infantes. Los pequeños sobrevivieron porque no los vieron.

En Alemania ocurrió lo mismo. La propaganda de estado victimizaba al que era diferente y lo fue marcando para luego conducirlo a la muerte.

Mi propio nazi: Hace unos 30 años atrás yo también conocí un neonazi. Resulta que Herr Norman había sido contratado por un banco para una consultoría de modernización bancaria. Yo le alquilé una casa y cuando ya cumplió su contrato y se regresaba a su propio país, me llegó un militar norteamericano al que le alquilé la misma casa.

¡Cuando Herr Norman y su distinguida señora se dieron cuenta de que el apellido del norteamericano era “Rosenberger” quedaron horrorizados!

Me llegaron a explicar que esa acción era equivocada. ¿La señora me reclamó exaltada el por qué yo no entendía?

—¡Son judíos! me recalcó.

—Son mejores que ustedes, le repunté. Claro, ¡si a Herr Norman lo encontré desmantelando las persianas de la casa!

Durante la Segunda Guerra Mundial, mi padre el mayor Alejandro Pirie, se desenvolvía en el ejército canadiense. Su campo de acción fue por la costa de Bélgica hasta llegar al norte de Holanda. En cualquier cruce de caminos se encontraban un campo de concentración.

Los horrores de lo que él vio y experimentó en esa espantosa guerra, le duró por más de 10 años. Se despertaba de noche bañado en sudor gritando porque le estaban metiendo una bayoneta. Ahora se conoce como el estrés postraumático. Pero en ese tiempo no se entendía.

En mi propia familia, seguramente con muchos defectos, pero nunca nos enseñaron a odiar. Esta familia no fue hecha para la venganza, sino para despertarse temprano para salir al trabajo. En mi propia familia y descendencia, tengo el honor de decir, enseñamos y aprendemos del amor. Aprendemos la tolerancia y el respeto a los demás. Si joven fui imprudente, ahora trato de ser más prudente. En mi contorno todos somos iguales, y a la vez todos tenemos las mismas oportunidades de avanzar, de estudiar en la secundaria y después la universidad. Esta es la promesa de Costa Rica en donde las oportunidades aparecen y día a día, miles de jóvenes han mejorado su vida.

Por eso, la masacre del llano de la música es lo más despreciable.

Costa Rica es un país especial, líder en muchos aspectos porque señala el camino de la convivencia, el antimilitarismo, en donde todos son bienvenidos. En cuanto a otros países que rechazan a los emigrantes, Costa Rica abre sus brazos para ayudar a los refugiados políticos y sociales.

¡En el corazón de Costa Rica hay campo para todos!

 

Fraser Pirie.